Pequeños ácaros viven en tu cara, según los científicos (VÍDEO)

Vía YouTube / Wild Life Project / The Huffington Post

¡Hablemos de algo asqueroso! Probablemente piensas que la ducha de la mañana ha hecho su trabajo, pero hay grandes posibilidades de que un montón de ácaros microscópicos estén arrastrándose todavía por tu cara. De hecho, viven en los poros de tu piel.

Una nueva investigación sugiere que un género específico de esos minúsculos parásitos llamados Demodex son mucho más comunes en los rostros de los adultos de lo que se creía. ¿Quieres verlos en acción? Mira el vídeo de arriba.

“La sorpresa es que esos ácaros parecen estar en prácticamente todos los adultos, aunque son raras o incluso no existen en gente joven”, asegura el coautor del estudio, el Dr. Rob Dunn, biólogo de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (NCSU), a nuestros compañeros estadounidenses de The Huffington Post.

¿Cómo llegan los ácaros a nuestra cara? Dunn asegura que la respuesta a esa pregunta es todavía “un misterio”.

Para realizar el estudio, los investigadores tomaron muestras de la piel de la nariz y las mejillas de 253 hombres y mujeres. Luego extranjeron ADN del sebo —la sustancia oleosa producida por las glándulas sebáceas y ubicada en la superficie de la piel— de otro grupo de 19 adultos.

¿Qué fue lo que descubrieron? Los ácaros eran visibles en sólo un 14% de las muestras de la piel raspada (los 253 hombres y mujeres), pero en todas las de ADN (19 adultos) encontraron ácaros.

El descubrimiento demuestra que estos ácaros están más presentes en nuestra piel de lo que creían los científicos. Y eso es sólo el principio.

“Esta investigación puede ayudarnos a contar una historia interesante de la historia de la propia humanidad”, ha asegurado Megan Thoemmes, bióloga da NCSU y coautora del estudio, a The Huffington Post.

“La diversidad genética y la estructura que nosotros estamos verificando en los ácaros Demodex puede ayudarnos a entender cómo las poblaciones humanas se han propagado por el mundo”.

El estudio fue publicado online en el journal PLOS ONE el pasado 27 de agosto de 2014.

 

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