Las cosas más curiosas extraídas del cuerpo humano

La mayoría de la gente acude al médico por enfermedades o malestar general, entre otras cosas más comunes y que forman parte del día a día, pero estas personas sorprendieron a los médicos cuando éstos descubrieron lo que sus cuerpos contenían en el interior. Desde una botella en el ano a una rama en el pulmón pasando por un feto petrificado, son algunas de las cosas más extrañas encontradas en el interior de un cuerpo humano.

Michael Moyla, un ciudadano estadounidense de 45 años, acudió al hospital aquejado de fuertes dolores de cabeza. Los médicos descubrieron que tenía alojado en el interior del oído una bala. Sorprendido preguntó a su mujer y esta confesó que le disparó por error una noche. La mujer cogió la pistola con la que su marido dormía debajo de la almohada y disparó sin querer cuando escuchó la alarma de robo de la vivienda. April Morgan fue detenida tras confesar por posesión ilegal de armas, ya que le fue retirada por sus antecedentes penales como traficante de cocaína.

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Ayperi Alekseeva es una joven de la provincia de Batken (Kyrgyzstan) que estuvo conviviendo durante años con una bola de pelo de 4 kilos en el interior de su estómago. La joven de 18 años acudió a un hospital quejándose de un fuerte dolor abdominal y allí le diagnosticaron la causa. Alekseeva tenía la mala costumbre de comerse los pelos que recogía de una alfombra, así como morderse las puntas de su propio cabello. Esto le originó una bola de pelo en su sistema digestivo que le bloqueaba y causaba deshidratación y desnutrición. Según los médicos, si no llega a ser por la cirugía que le practicaron de forma urgente, la adolescente habría muerto a corto plazo.

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Lusianni Isa, de 65 años, acudió al médico con unos fuertes dolores en la zona abdominal. Tras examinarla, los médicos descubrieron que la mujer haitiana llevaba en su vientre un feto desde hacía hace 30 años. Isa se quedó embarazada en su juventud, pero nunca llegó a dar a luz. Preocupada, la mujer acudió a médicos, curanderos y religiosos, pero no halló explicación alguna al motivo por el que su tripa, en vez de seguir creciendo por la gestación, se reducía. Al final, el vientre volvió a su ser e Isa no acudió a ningún centro sanitario. Cuando acudió, los médicos dominicanos que la atendieron le extrajeron un feto de cerca de dos kilogramos de peso. Al parecer, la mujer había sufrido un embarazo ectópico o fuera del útero, que provocó que el feto quedara ‘petrificado’ en su vientre.

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Raquel de la Cruz fue operada en 2008 cuando los médicos le encontraron en el vientre un electrodo que, al parecer, los ginecólogos se habían dejado dentro cuando dio a luz a su primer hijo en 2004. La mujer sentía molestias y pinchazos en el vientre, y cuando iba a depilarse el dolor era insufrible. Los médicos descubrieron lo que tenía en su interior cuando sufrió una gastroenteritis y unas radiografías dieron con el electrodo. Raquel presentó una denuncia por negligencia médica en el hospital de Sant Joan en Barcelona.

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Jesse Courtney, un niño estadounidense de 9 años, se quejaba continuamente a su madre de sufrir zumbidos en sus oídos. Días después, las molestias se convirtieron en dolor y la madre lo llevó al pediatra. Fue entonces cuando los médicos encontraron dos pequeñas arañas, una viva y otra muerta, en el interior del oído del niño. Courtney pidió a la enfermera que le proporcionara un envase de plástico con alcohol para conservar a las inquilinas de su oído.

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En 2007 un grupo de médicos extrajo de la cabeza de Margret Wegner, una mujer alemana de 59 años, parte de un lápiz que le provocaba continuas jaquecas y homorragias nasales. A los 4 años, Margret cayó al suelo y el lápiz que llevaba en la mano se introdujo en su piel. “El lápiz se introdujo a través de mi puel y desapareció dentro de mi cabeza”, aseguró la misma Margret al diario ‘Bild’. En ese momento no puedo ser operada, pero gracias a los avances tecnológicos, los médicos le pudieron sacar unos 6 centímetros del lápiz, aunque en su interior continúan 2cm.

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Artyom Sidorkin acudió a un hospital de Rusia Occidental con fuertes dolores en el pecho y tosiendo sangre. Los médicos le hicieron una radiografía y, en un primer momento, le diagnosticaron lo que parecía un tumor. Luego le hicieron una biopsia y descubrieron unas extrañas agujas verdes clavadas en el tejido. El paciente de 28 años tenía una rama de abeto de cinco centímetros clavada en el pulmón. Los médicos no creen que Sidorkin se tragara una rama, pero sospechan que pudiera haber inhalado un extraño brote y tras ello comenzar a crecerle la rama en su interior.

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Lao Du estuvo durante 31 años conviviendo con una aguja en el glúteo. El hombre de origen chino acudió en 1978 al médico a ponerse una inyección y ésta se rompió, quedando incrustada en su cuerpo durante tres décadas. Desde ese día él notaba que algo no iba bien, ya que sentía pinchazos en su interior, de modo que acudió de nuevo al mismo médico para que se la extirpasen. En ese momento, los médicos no la localizaban y fueron incapaces de quitársela, hasta que por fin, en 2009, Du fue sometido a una operación de tres interminables horas hasta que le extrajeron la aguja.

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En 2009, Marta Restrepo se tragó por accidente un cepillo de dientes y necesitó de una operación para extraerle el objeto del estómago. La joven de 22 años se disponía a lavarse los dientes cuando, de forma accidental e inexplicable, se tragó su cepillo de dientes y se deslizó por el esófago. La mujer, natural del municipio de Ciudad Bolívar (Colombia), atribuyó el accidente a que tenía las manos enjabonadas y muy lisas. Seguidamente la mujer acudió al hospital donde los doctores tuvieron que hacerle una operación para extraerle el objeto.

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