Si buscas recuperar tu concentración, la respuesta está en el EJERCICIO (no en los fármacos)

La arena de procrastinación por excelencia es internet y, en general, el uso de la computadora personal. Los laberínticos saltos entre tareas distintas y muchas veces antagónicas, las miríadas de pestañas en el navegador, la mensajería instantánea secuestrando intermitentemente tu atención, la poligamia de tareas y programas, placer, ocio, trabajo y creatividad fundidos en un vertiginoso coctel cotidiano… hay suficientes indicios para afirmar que hoy vivimos en la era de la distracción.

Paradójicamente, y rindiendo homenaje a esa nefasta dinámica del “círculo vicioso”, al parecer lo que más alimenta la distracción es, sobre todo, un estilo de vida sedentario. Es decir, estar sentado incontables horas frente a tu PC sorprendiéndote por tu propia capacidad para procrastinar y distraerte es la mejor manera de reforzar esa incapacidad de atención.

El Big Pharma ha capitalizado hábilmente este fenómeno, lanzando al mercado un vasto menú de píldoras y chochos para domesticar tu mente y alcanzar la concentración. A miles de niños, jóvenes y adultos se les recetan fármacos para facilitar su focalización. Sin embargo, y a pesar de los intereses de la industria farmacéutica, un reciente estudio de la Universidad de Illinois advierte que el mejor remedio para retomar las riendas de tu atención es la actividad física, el ejercicio.

En lo que ha sido catalogado como una especie de epidemia en torno al ADHD (por sus siglas en inglés, Attention Deficit Hyperactivity Disorder), que aqueja a cientos de miles de personas, el desarrollo de control cognitivo, es decir de la capacidad de concentrar la mente en una actividad puntual sin alimentar, simultáneamente, cuantiosas distracciones, se ha perseguido a base de pastillas. Curiosamente, un gran recurso disponible para contrarrestar la falta de atención no conlleva la generación de un mercado multimillonario y por lo tanto no es promovido como lo que aparentemente es, el mejor remedio.

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El deporte, y en general la actividad física, han probado ser un gran aliciente para el funcionamiento de nuestro cerebro. Pero, de acuerdo con el estudio citado, los beneficios se potencializan en el caso de niños hiperactivos. Por otro lado, muchos jóvenes y adultos se enfrentan con dificultades para sostener la concentración durante periodos relativamente largos. Pero es precisamente el estilo de vida sedentario, que favorece el uso excesivo de la computadora, el que impide que se lubriquen las habilidades cognitivas que requiere el estar enfocado. En pocas palabras: muchos somos víctimas de un círculo vicioso.

Así que si te cuesta trabajo concentrarte o si crees que podrías obtener una presea en el campeonato mundial de procrastinación, entonces es muy probable que tu actividad física esté por debajo de lo que tu cerebro requiere. No necesitas pastillas… muévete.

Vía: Pijamasurf

 
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