Chef perdió 133 kilos luego que su mejor amigo le dijera “maldito gordo” por semanas

La ayuda de amigos es un factor importante a la hora de perder peso, y eso es precisamente lo que le ocurrió a Jamie Brooks, un chef de 31 años que sufría de obesidad morbida.

La historia es así. Desde los 14 años, Brooks acumuló peso producto de su trabajo en la cocina, que lo llevó hace un año al increíble peso de 228 kilos.

Según detalla el diario británico Mirror, este chef cocinaba para clientes de un pub, y luego se llenaba de comida rápida que él mismo se hacía, ya que no tenía tiempo al regresar a casa.

A ello sumémosle que durante años ingirió bebidas azucaradas para mantenerse activado durante el trabajo, además de otros alimentos para nada sanos. Estos dispararon su peso y gordura, con la que se vio en la obligación de buscar ropa 7XL a un proveedor especial.

Brooks se sintió resignado al amor, pues sabía que su condición jamás le ayudaría a encontrar pareja. Eso hasta que su mejor amigo lo comenzó a motivar de una forma bastante particular.

Durante seis semanas y todos los días, Neil Williamson (46 años) le envió mensajes de texto con la frase: “Maldito gordo”. Fue tal la presión que generó, que tras ese periodo comenzó una dieta que en un año da muestras de un gran resultado.

Fueron 133 los kilos que perdió, gracias a un régimen de dieta, ejercicios y batidos, el que partió en enero de 2014. Así, hoy se le ve con mucha menos cintura y varias tallas eliminadas.
Al mismo tiempo de comenzar su cuidado, Jamie Brooks conoció a su vecina de Cambridgeshire, Melanie Mulley, de quien se enamoró aunque jamás le contó.

No fue hasta cumplir un año como amigos, cuando se le confesó, justo en momentos que Mulley se disponía a volver a su ciudad de origen, sin embargo tras pensarlo, ella decidió quedarse con él, transformándose en un doble premio a su gran esfuerzo.

“No sé si ella hubiese querido estar conmigo cuando yo era más gordo, pero estar más seguro de mi mismo me hizo ser una persona más atractiva”, comenta Brooks.

Actualmente Jamie Brooks intenta hacerse una cirugía para remover los restos de piel de su cuerpo, que de momento no ha logrado ya que el servicio público del Reino Unido se lo ha negado, sin embargo reconoce que hay personas más necesitadas que él en las mismas condiciones.

Mientras tanto, éste continúa con su pareja, conviviendo, y cambiando las comidas ricas en grasas saturadas, por frutas, verduras y batidos.

 
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