10 de las muertes más extrañas de la historia ¡Moriré como el #9!

La muerte siempre nos toma por sorpresa, aun cuando exista una enfermedad terminal o de largo avance, nunca la esperamos; pero existen condiciones que la pueden llevar a un nivel en el que pareciera que las circunstancias fueron ridículas. Así como estas:

Una mosca en la garganta

En 1159 el papa Adriano IV, único pontífice inglés, regresaba a su casa tras pronunciar el sermón contra el emperador Federico I Barbarroja, su enemigo político. En el camino se detuvo a beber agua en una fuente pública, sin que se diera cuenta, una mosca entró a su boca y se le atoró en la garganta

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Superman

En 1912 el sastre Franz Reichelt confeccionó una capa que le permitiría volar como murciélago. Solicitó a las autoridades de la Torre Eiffel un permiso para lanzarse desde ahí. El 23 de febrero, ascendió a la primera plataforma y se lanzó al vacío. Cayó de manera tan violenta que dejó un agujero.

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Muerto de hambre

El filósofo Demócrito de Abdera aseguraba que la miel era el mejor alimento. Redujo su dieta hasta llegar a la extrema abstinencia. Literalmente moría de hambre. En una ocasión abrió un tarro de miel, se limitó a olerlo sin probar un solo bocado. Falleció de inanición.

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Muerta de risa, literal

En 1782, Lady Fitzherbert, una viuda inglesa, acudió al teatro para presenciar una función de la Ópera del Mendigo; cuando los actores salieron a escena, la señora no pudo parar de reír y en cuestión de minutos su ataque se convirtió en incontrolable histeria que la mató unos días después.

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Comiendo la Biblia

Menelik II fue emperador de Abisinia, connotado por su excentricidad. Cuando enfermó del corazón los médicos no hallaban la cura. Confiando en las escrituras, ordenó que le trajeran su Biblia, arrancó las páginas y las ingirió. La indigestión acentuó su padecimiento cardiaco y falleció.

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Bajo el peso del oro

Rodolfo Fierro combatió en la Revolución, lo conocían como “el Carnicero”. Un día él y sus hombres se dirigieron a Sonora, cuando las vías terminaron, continuaron a caballo y encontraron una laguna que los más sensatos rodearon a pie; Fierro se hundió en el agua por el peso del oro que traía.

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Harry Houdini

En 1926, un grupo de admiradores quiso comprobar la leyenda de que el mago podía soportar fuertes golpes en el estómago. William Lances, lo golpeó en tres ocasiones hasta que le rompió el apéndice. Entre fiebres y dolores agudos, Houdini murió, por peritonitis, el 31 de octubre.

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La barba

El austríaco Hans Steininger fue famoso por tener la barba más larga del mundo, de casi un metro y medio, y por morir a causa de ella. Un día de 1567 hubo un incendio en su ciudad y en la huida Hans se olvidó de enrollar su barba, la pisó, perdió el equilibrio, tropezó y se rompió el cuello.

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El postre

El rey Adolfo Federico de Suecia amaba comer y murió por ello. Conocido como “El rey que comió hasta morir”, falleció en 1771 a causa de un problema digestivo luego de comer caviar, chucrut, ciervo ahumado, champaña y 14 platos de su postre preferido: semilla, relleno de mazapán y leche.

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La naranja asesina

Bobby Leach fue la segunda persona en sobrevivir a una caída por las cataratas del Niágara. Su muerte es irónica; caminando por Nueva Zelanda, Leach tropezó con un pedazo de cáscara de naranja. Se rompió la pierna, que luego debió serle amputada. Murió debido a la cirugía.

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Vía: D10mx

 
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