6 Cosas En Las Que Nuestras Madres Siempre Tuvieron Razón Y Que Nosotros Negábamos Aceptar

No digo que todos nos hayamos comportado de esa manera, tan típica de nuestro período de inmadurez de la juventud, simplemente digo que muchas veces no nos dimos cuenta de que detrás de nuestros puntos de vista, nuestras madres queridas SIEMPRE eran las que tenían la razón.

Bueno, en el presente ya no somos esos niños que veían el mundo al revés, y ahora como “adultos” muchos podremos darnos cuenta de que todas las cosas que nos dijeron nuestras madres eran verdad. ¿Siguen sin creerlo? Pues, aquí les presentamos 6 cosas en las que nuestras madres siempre tuvieron la razón:

1. “Los otros niños sólo te tienen celos”

“¡Esa es la cosa más estúpida que he escuchado! ¿Por qué estarían los otros celosos de mi corte de cabello en forma de hongo o del hecho de que parezco un niño? Nunca entiendes nada mamá, ¿cierto?”

Siempre nos tomábamos mal todas sus opiniones. No, seguro que esos chicos no estaban celosos de nuestro corte de cabello, pero sí lo estaban de la seguridad que emanábamos cuando no nos importaba llevar ese súper corte de cabello con tanta confianza. Por supuesto, claro que envidiaban esa confianza y era por eso que se burlaron siempre de nosotros. ¿Y adivinen? Nuestras madres lo sabían perfectamente, y siempre intentaban darnos el coraje para ser únicos, originales y verdaderamente nosotros. Ella siempre comprendió que las modas de los niños “cools” nunca tuvieron mucha verdadera importancia. Ahora lo entendemos: ser diferentes y tener confianza en nosotros mismos es algo que envidiar.

2. “El amor llega cuando menos te lo esperas”

“Siii claro mamá… Sólo lo dices para hacerme sentir mejor porque sabes que voy a morir sola. Lo único que logras es hacerme sentir estúpida y patética. Ahora voy a ir a encerrarme en mi habitación a escuchar My Chemical Romance a todo volumen para desestresarme un poco.”

Tenemos que admitirlo: con el tiempo nos dimos cuenta que no era necesario continuar con esos juegos de amores y decidimos dedicar todas nuestras energías para descubrirnos y mejorarnos sin pensar en los demás. Nos convertimos en personas mucho más seguras de sí mismas y un día, cuando menos nos lo esperábamos, conocimos al amor de nuestras vidas gracias a esa confianza.

3. “Si él quiere verte, va a verte… Si él quiere hablarte, va a hablarte”

“Lo que sea mamá… Se nota que no conoces cómo funciona el amor de estos días…”

No, nuestras madres sólo sabían que esos juegos bobos de amor no servían de nada y que si alguien se preocupaba realmente por nosotros, nunca jugaría con nuestro corazón.

4. “No desees que el tiempo pase rápido”

“¡No sé qué dices mamá! Ya quiero crecer para ir a la universidad y encontrar personas realmente serias que me comprendan.”

El futuro es emocionante, pero nuestras madres tenían mucha razón. El presente es hermoso y siempre estamos inconscientemente malgastándolo y dejándolo pasar. Sinceramente, no es necesario desear que un momento así se nos escape de las manos – al final, tendrá su inevitable final. Así que vamos a disfrutarlo al máximo mientras podamos, así como siempre han pensado nuestras madres.

5. “Sé que parece ser el fin del mundo, pero vas a superarlo”

“¡Ni siquiera puedes probar eso! No sabes nada porque yo sé que nada mejorará nunca.”

Resultó que la vida siguió su camino y fue como un “te lo dije” de nuestras madres.

6. “Lo entenderás cuando seas mayor”

“¡Ya yo estoy grande mamá! Ya entiendo todo, tú eres la que parece no entender las cosas nunca”

Si vemos atrás, digamos cuando éramos 14 años más jóvenes, muchos pensaremos que sólo éramos bebés que caminaban y hablaban. Comprendíamos muchas cosas, sí, y sentíamos que las cosas eran realmente así como las veíamos y que los adultos no podían comprenderlo una vez que crecían.

Pero, estábamos convencidos de que sabíamos todo y, como nuestra madre decía, no era para nada cierto. Teníamos mucho por aprender y esas cosas vinieron con el tiempo.

Una vez más mamá, tenías completamente razón.

Sólo no revelemos lo que esos pequeños nosotros de antes pensaban – podría hacer enojar realmente a nuestras madres.

 
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