Esta camarera de Hooters posó junto a un hombre sin hogar ¡Y mira lo que él quito de su cuello!

“Terminó su comida y me dijo que nunca olvidaría mi nombre, mi cara, y cómo yo le había devuelto la esperanza”.

Morissa Pena es una maquilladora que además trabaja en Hooters. Ella vive Phoenix, Arizona, y recientemente tuvo una experiencia que le dejó una marca imborrable. Sucedió cuando conducía a su trabajo de camarera. Tras llegar a los estacionamientos, como todos los días, se bajó de su coche y caminó hacia el restaurante. En la vereda vio algo que le llamó la atención: había un hombre sentado que parecía necesitar ayuda.

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El tipo estaba en mal estado, vestía ropa sucia, rota, su barba estaba crecida y parecía tener problemas. En vez de evitarlo como hubiera hecho cualquiera, Morissa caminó hacia él para preguntarle si necesitaba algo. Ante la pregunta, el hombre rompió en lágrimas y se cubrió la cara con las manos. Ella lo ayudó a ponerse de pie, le pasó el brazo por el hombro y se presentó diciendo su nombre. Le dijo que ella trabajaba en el restaurante Hooters de ahí mismo, y que podía pedir lo que quisiera porque ella lo pagaría.

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Al ver lo generosa que estaba siendo la mujer, el hombre le contó su historia personal. Su nombre era Rick, era de Ohio y hace poco había sido golpeado por un coche. No podía ir al hospital porque no tenía nada a su nombre, ni siquiera una cédula de identidad

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Morissa lo escuchó atentamente y le dio comida, estaba muy hambriento y necesitaba alimentarse. Rick le dijo que gracias a ella había recuperado la fe. Ambos se tomaron una fotografía juntos y luego él le mostró la que era su única pertenencia valiosa: un collar con el texto de Filipenses 4:13 inscrito en el metal. La pareja lloró en una de las mesas, después sucedió algo realmente hermoso y así lo cuenta la misma Morissa:

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“Terminó su comida y me dijo que nunca olvidaría mi nombre, mi cara, y cómo yo le había devuelto la esperanza. Le pregunté si no le importaba que nos tomáramos una fotografía. Estuvo encantado. Incluso sacó un peine pequeño para arreglarse la barba… ¡Tan tierno! Y cuando se estaba por ir, de pronto se quitó el collar y me lo entregó en las manos. Me dijo que quería que me lo quedara. Yo me quedé sin palabras. Todavía estoy muda. Ese hombre me regaló lo único que tenía valor real para él. Es una deuda que nunca voy a poder pagar”.

-Morissa Pena-

Morissa y Rick se separaron, pero quedaron unidos por un lazo único. Entre ellos se formó algo muy especial. Siempre se recordarán y podrán recordar el acontecimiento cada vez que les falten fuerzas para seguir adelante…

 

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