Una investigación descubrió un problema inquietante con los personajes femeninos de Disney

1989 sería un año de ruptura para la mayor productora de películas para niños, ese año Disney estrenaba La Sirenita.

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Con esa película pretendían iniciar una nueva era en la que las mujeres pudiesen tener el rol protagonistas de su propio destino. Sin embargo, para ser el representante de la nueva generación de las princesas de Disney, esta película tiene un gran problema: El poco diálogo de la protagonista comparado con los personajes masculinos, quienes prácticamente monopolizaban el habla. Esta tendencia no fue un caso especial, y tampoco se iba a revertir.

Las lingüistas Carmen Fought y Karen Eisenhauer, se encargaron de calcular el porcentaje de tiempo que hablan los hombres y las mujeres en las películas de Disney , llegando a datos muy esclarecedores. En Pocahontas, el 76% de los diálogos proviene de varones. En Mulán, el 77%. En La Sirenita, el 68%. En Frozen, el 59%. En Enredados, el 52%. En Brave, el 74%.

Lo más curioso es que esto no era así antes. Por ejemplo, en Blancanieves y los Siete Enanitos, los personajes femeninos tienen más diálogo, y estamos hablando de una película de la vieja era, donde el machismo era mucho más explícito.

Según Einsenhauer, “La sociedad está demasiado arraigada a pensar que el sexo dominante es el masculino”, comenta. “Cuando añaden un vendedor, este suele ser un hombre. Siempre aparece un guardia, nunca una guardia”.

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Una forma de comprobar esto último fácilmente, es observar a los personajes secundarios que acompañan a las protagonistas: rara vez son mujeres. Ejemplos hay cientos: Din Don y Lumiere en La Bella y la bestia, Mushu en Mulan, Sebastian y Flounder en La Sirenita. ¿Por qué las personajes principales no pueden estar acompañados por mujeres? Una excepción es Mrs. Potts en La Bella y la Bestia, pero está eclipsada por todos los otros personajes masculinos del castillo.
Esto es grave en el sentido de que un intento de hacer películas más inclusivas e igualitarias, termina siendo una apología del machismo. Tal como dice la Doctora Fought: “No hay mujeres que llevan a la gente del pueblo para ir en contra de la bestia, ninguna mujer se une para cantar canciones de taberna, ni hay mujeres dándose instrucciones, o inventando cosas. Todo el mundo que está haciendo cualquier otra cosa, aparte de encontrar un marido en la película, más o menos, es un varón “.

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Y eso no es nada comparado con las películas donde el protagonista es hombre como en Aladín, allí los varones monopolizan los diálogos alcanzando el 90%. En la Bella y la Bestia, donde se supone que tendría que haber cierto grado de igualdad tratándose de una pareja protagonista, los hombres hablan el 71% del tiempo.
Sin embargo, parece que Disney está aprendiendo lentamente, y las protagonistas van recuperando la voz. Por ejemplo, en Frozen las mujeres tienen el 45% de las líneas y en Valiente, el 75%. Aunque estás cifras quedan algo cortas si las comparamos con las películas clásicas: Blancanieves 50%, La Cenicienta 60% y La Bella Durmiente 70%.

“Es tan hermosa como indica el nombre, De la cabeza hasta los pies”

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Otro tema recurrente, son los cumplidos que reciben las mujeres de Disney. En las películas de la etapa clásicael 55% de los halagos que reciben las protagonistas tienen que ver con su apariencia, contra el 11% que tienen que ver con sus habilidades (el resto se reparte entre halagos por las posesiones y la personalidad). En la época del “renacimiento” de Disney (entre la Sirenita y Mulan), la tendencia se revierte: el 38% de los cumplidos tienen que ver con la apariencia. En el último periodo, que comienza con La Princesa y el Sapo, solo el 22% de los cumplidos tuvieron que ver con la apariencia física, en contra del 40% relacionado con las habilidades.
Puede que Disney esté reivindicando el rol femenino en sus películas, pero no hay duda, todavía falta un largo trecho para llegar a la igualdad. La última palabra la tiene el público, quien decide que tipo de material desean que consuman sus hijos, o ellos mismos. Y basándonos en las tendencias, parece que realmente deseamos esa igualdad. 
 
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