Humor: 15 Aterradoras historias ESCATOLÓGICAS que te dejarán un trauma de por vida ¿Te ha pasado?

Bien todos vamos al baño y en ocasiones hemos sufrido las consecuencias de un terrible dolor de estómago inesperado, estas cosas nunca terminan bien y son tan vergonzosas que nos dejan traumas de por vida, en ese sentido el portal Buzzfeed le pidió a su comunidad que expresara sus peores historias y este fue el divertido resultado echa un vistazo a continuación:

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1. La segunda cita de mierda:

Estaba en la segunda cita. Estábamos manejando de regreso de la cena y sentí que mi estómago se tensó. Le supliqué que detuviera el auto en la interestatal. Él me preguntó si me encontraba bien, pero ni siquiera podía responder de lo fuerte que estaba apretando mis posaderas. Como era de esperarse, me hice en los pantalones. La diarrea subió hasta mi espalda, rebosando mis jeans. Fue horrible. Pero ese hombre es ahora mi esposo.

—jacquelynnc

2. El apocalipsis fecal:

Interpretaba a un zombie en una película independiente. No me sentía muy bien y en la pequeña casa de pueblo en la que estábamos filmando se encontraban más de 30 personas, así que me monté en mi auto y fui a tratar de hallar un baño. Finalmente encontré una cafetería, pero ya era demasiado tarde: ya había empezado a hacerme en los pantalones. Corrí al interior de la tienda pidiendo el baño a gritos. El pobre hombre tras el mostrador sólo pudo señalarme la parte de atrás sin decir nada. Cuando llegué al baño me di cuenta de que estaba con el vestuario completo de zombie y que probablemente le causé un ataque cardíaco al pobre hombre.

—dwalsh

3. El evacuador paralizado:

Entré corriendo a una tienda 7-11 porque ya no podía aguantar mucho más La sensación de deshacerme de ese líquido tóxico espumante era increíblemente satisfactoria. Esta acelerada diarrea me paralizó de la cintura hacia abajo. No podía liberar la presión en mi nervio que me causaba esta parálisis ya que eso requería ponerme de pie y no podía ponerme de pie, estaba paralizado. El EMT llegó para levantar mi cuerpo desnudo del retrete y sólo así recobré la sensación en mi cuerpo.

—arlenroy

4. Los votos matrimoniales:

Mi esposo y yo nos casamos en Las Vegas. Nos dirigimos al cuarto donde inmediatamente me dormí y comencé a vomitar y a defecar al mismo tiempo, por todos lados, aún en mi vestido. Usé hasta el último trozo de tela en esa suite — toallas, fundas de almohada, la cortina del baño — limpié lo que pude y lo boté todo. El año siguiente regresamos por nuestro aniversario y terminamos en la misma habitación. Notamos que los muebles habían sido cambiados de lugar, así que mi esposo movió el sillón y dijo, “¡Hey, tu mancha de vómito sigue aquí!” Inocente del que no era en realidad una mancha de vómito.

—alpacalips

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5. El vaciado de piscina

Tenía cinco años de edad cuando salimos en una vacación familiar y mi hermana y yo decidimos ir a nadar. Tenía muchas ganas de echarme un pedo por lo que nadé a un lado y dejé que escapara. Gran error. Sufrí de una diarrea incontrolable en la piscina. Mi madre tuvo que cargarme hasta el baño del hotel mientras chorreaba y me bañó ya que había diarrea por todas partes. El resumen de la historia: tuvieron que vaciar la piscina del hotel por mi culpa.

—alyssaf49

6. El error de los macarrones con queso:

El primer día de entrenamiento de voleibol me comí un tazón entero de macarrones con queso. Estábamos corriendo alrededor del campo y me dieron ganas de cagar. La escuela estaba cerrada, así que tuve que hacerlo entre los árboles. Me moví tan rápido como me lo permitió el culo, que mantenía apretado, pero no hubo nada que pudiera detener el desastre acuoso que estallaba por mi agujero. En un momento de total terror, tomé una decisión: me senté. Tuve que sentarme en mi propia mierda desparramada y explicarle a mi entrenador que no daba más, entonces mi mamá tuvo que venir a buscarme. Sabiendo que ponerme de pie haría que la caca se me deslizara por las piernas, opté por arrastrarme como un cangrejo por el campo hasta llegar al auto de mi madre. Todos sabían por qué.

—k45b3f

7. El baño café:

Me dolía el estómago, pero cada vez que me tiraba un pedo me sentía mejor. Decidí tomar un buen baño. Me metí con un libro, tirándome pedos alegremente, y en eso salieron un par de pedos que me dieron una mala sensación.Resultó ser que tuve una terrible diarrea en la bañera. Me desesperé por salir pero, por supuesto, me sentía mal y tenía mareos, me resbalé, me golpeé la cabeza y se me cayó el libro en la tina.

—merrissap

8. Una distracción a la mano:

Estaba en la universidad, tomando antibióticos, que estaban causando estragos en mi sistema digestivo. Luego de una fiesta, terminé en el dormitorio de mi chico. Procuré que todo sucediera por encima de mi cintura, por miedo a perder el control de mis músculos intestinales. Él me sugirió que me quedara a pasar la noche, a lo cual tontamente accedí. Una vez que comprobé que se quedó dormido, con mucho cuidado separé las nalgas para soltar el pedo más silencioso posible, pero salió un infierno líquido. Sentía que la pollera y la ropa interior apenas si contenían ese desastre. Se despertó, alegre y ajeno a lo que acababa de suceder a un par de centímetros de su, ejem, bulto. Necesitaba escaparme, por eso, en mi pánico fecal, le hice una paja como distracción y me fui. Caminé hasta mi vivienda con mierda líquida corriéndome por las piernas. Terminé saliendo con ese chico durante tres años.

—mauram42

9. Los cagadores de casas:

Mi familia y yo estábamos atorados en un tremendo embotellamiento. Había comido algo de Denny’s esa mañana y, de repente, no me sentía bien. Estábamos en una zona residencial y, sin baño a la vista, divisé una casa en venta y me metí a su patio trasero, donde me dio la peor diarrea de mi vida. Mi madre luego vino también, ya que había desayunado lo mismo. Mientras me aliviaba el vientre, apareció un corredor de bienes raíces a preguntar qué opinábamos de la propiedad.

—hollydamronc

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10. Un acabado pegajoso:

Luego de comer pizza muy picante, terminé teniendo sexo con mi novio. Estaba acabando y, por supuesto, todos mis músculos estaban muy relajados, cuando de repente olí algo feo. Por instinto me toqué el trasero y, para mi propio espanto, sentí algo pegajoso. Me había cagado en las bolas de mi novio. Corrí al baño llorando. Por suerte, pudimos reírnos de aquello.

—nannas47

11. Caos en el avión:

A mitad del vuelo, fui al baño. Cinco días de comida picante en Costa Rica salieron disparados de mis entrañas, llenando el retrete casi hasta el tope. Si observan la mayoría de los baños de avión, hay un gráfico que dice que cerremos la tapa antes de tirar la cadena. No le presté atención a esa advertencia. Tiré la cadena y, de repente, me vi cubierto de diarrea. Era como si hubiera explotado una bomba en el retrete. Había diarrea en el techo, en todas las paredes y sobre todo mi cuerpo. Hice todo lo que pude para limpiarme, pero nadie pudo tapar el olor cuando volví a mi asiento.

—golf46

12. El desastre etílico:

Me emborraché y le pedí a mi novio que me viniera a buscar a una fiesta. Vomité durante todo el camino de regreso, por la ventanilla y en los jardines de los demás. Cuando llegué a su casa notamos que tenía muy mal olor y que me había cagado en los pantalones. Tenía puestas unas medias, así que estaba toda embadurnada. Tuvo que darme una ducha. Yo tenía una borrachera tan grande que lloraba diciendo: “¡No me dejes, por favor!”

—arielleb41

13. Pedos atléticos:

Mi novio y yo estábamos entrenando con un famoso DVD de gimnasia. La panza me había hecho ruido durante todo el día. Estábamos corriendo en casa y sentí que era seguro tirarme un pedo pero, en cambio, me cagué literalmente por un costado de los pantalones cortos, atravesando la ropa interior y encima de la alfombra beige. Él quedó horrorizado.

—denoonie

14. Constipación de campamento:

Era un campamento solo de mujeres y, por supuesto, teníamos un líder varón muy apuesto. Un día, estaba muy constipada, entonces la enfermera me dio algo para ayudarme. Más tarde, fui a un rincón de la cafetería a tirarme un pedo, solo que no fue solo un pedo. Me cayó mierda por las piernas hasta llegar al suelo. Estaba acercándose el líder apuesto y no sabía qué hacer, por eso, abrí una lata de salsa de tomate y fingí que se me había derramado. Claro que se dio cuenta, porque lo primero que dijo fue: “¿Te has cagado?”

—oliviavincentk

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15. Y Mary Popóppins:

Estaba viendo Mary Poppins en el centro de artes de nuestra zona y tenía retorcijones de estómago. En cada pequeña pausa, rogaba que cayera el telón, pero solo veía con horror que comenzaba otra canción más. Finalmente, se cerró el telón. Salté de mi asiento y me abrí paso entre la gente, donde me detuvieron un par de amigos. Apreté el esfínter y esbocé una sonrisa falsa en mi rostro, verde y sudoroso. Luego, me encerré en el baño. El retrete casi se incendia cuando explotó mi culo. Mi madre siguió el olor a desechos nucleares mezclados con barro estancado y me encontró sentada míseramente con una inundación de lava fundida que quemaba todo a su paso. Parecía que había pasado la guerra. El 14 de mayo será solemnemente recordado como el Día de los Chorros Marrones; el día en que consideré cagarme a mitad del pasillo durante una obra; el día en que aprendí que la vida es fugaz.

—idahopotato

Vía: Buzzfeed

 

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