El plan de tres niños de primer grado para MATAR a un compañero de escuela ¡Terrible!

Se antoja inverosímil, pero una escuela en Alaska ha enfrentado una amenaza potencial proveniente de la fuente más inesperada, del lado que parece más inocente.

Tres alumnos de primer grado, es decir niños de seis o siete años, de la escuela Winterberry Charter en Anchorage, Alaska, fueron suspendidos por planear el envenenamiento y muerte de un compañerito de clase, como relató la televisora local KTUU.

La propia policía de esa ciudad confirmó que esos menores habrían organizado un plan para agredir a otro menor haciéndolo ingerir gel de sílice, unas bolitas traslúcidas de óxido de silicio que usualmente vienen dentro de bolsas y son usadas, entre otros fines, para reducir la humedad en su entorno cercano y proteger el deterioro de ciertos productos.

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En realidad se trata de una sustancia muy común y que no es tóxica (aunque sí podría provocar ahogamiento), pero los niños que se confabularon para agredir a otro chico aparentemente creían que sí era venenosa, y habrían actuado con intención de causar daño. Su idea habría sido colocar el gel de sílice en el almuerzo del otro estudiante –la KTUU dice que en su ensalada de algas marinas, un plato en sí curioso para un menú escolar– para que el niño se envenenara y muriera.

Por fortuna, ese plan nunca se llevó a cabo, y las autoridades escolares se enteraron el 22 de marzo luego de que otro alumno lo oyó y avisó a un profesor. La escuela y la policía procedieron a investigar y notificaron del asunto a los padres de familia.

Los tres niños implicados habrían recibido una suspensión por su pretensión de envenenar a un compañero, aunque no se han dado detalles. No habría cargos penales de por medio. Y se ha comentado que los estudiantes suspendidos volverán a la escuela, que tiene 405 alumnos, cuando cumplan su sanción.

¿Por qué tres niños querrían matar a otro, llegando al extremo de confabularse para hacerlo? Hay quien podría afirmar que, quizá, a los seis o siete años los menores no tienen suficiente conciencia de lo que implica realmente una agresión y una muerte y que todo podría haber sido una suerte de fantasía.

Otros señalan que a esa edad los menores usualmente reproducen actitudes y pensamientos que ven en su entorno, por lo que ubican en los padres y en la dislocada sociedad actual mucha de la responsabilidad.

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Sea como sea, el caso es escandaloso y las autoridades escolares y de la policía se lo tomaron en serio, pues el hecho de que los niños hayan llegado a elegir un “veneno” revelaría que sabían lo que eso implicaba y sus posibles consecuencias.

De acuerdo a la KTVA, las bolsitas de gel de sílice que los niños tenían en su poder tenían la leyenda “No consumir”, y quizá por eso supusieron que era tóxica, cuando en realidad no lo es, aunque no por ello deba comerse. Esas bolsitas las habrían obtenido de bolsas de comida selladas, usadas para la preservación de alimentos, por lo que eran un producto a mano.

Pero la posibilidad de que, en su conspiración, los menores hubiesen elegido y usado un producto realmente venenoso estaba allí, y por ello las autoridades actuaron: que el “veneno” no fuese tal era secundario, pues lo “venenoso” era la actitud de los pequeños. ¿Qué habría pasado si hubiesen optado, por ejemplo, por usar matarratas mal guardado en el garaje de su casa y si su plan ni hubiese sido descubierto antes de ser puesto en marcha?

Es una posibilidad perturbadora.

¿Y tú qué opinas de este caso?

 

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