Comió 2 cucharadas de aceite de coco al día durante 1 año y esto fue lo que pasó en su cerebro

Durante cinco años, el esposo de la Doctora Mary Newport, Steve, sufrió de una demencia progresiva que más adelante se convirtió en Alzheimer. Lidiar con eso no era nada fácil. Steve no podía recordar las cosas más básicas, como servirse agua del refrigerador. Además, olvidaba cosas importantes y luego de un par de días, lograba recordarlas. Los medicamentos que tomaba lo estaban deprimiendo; perdió el apetito, se adelgazó y olvidó muchas otras cosas simples, como cocinar.

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De repente, un tema interesante captó la atención de Mary: los cuerpos cetónicos.

Algunos estudios hablaban del uso de los llamados cuerpos cetónicos para tratar y prevenir enfermedades como el parkinson, la epilepsia, la esclerosis e incluso el Alzheimer, entre otras. Las células del cuerpo, pueden utilizar cuerpos cetónicos como una especie de gasolina para el cerebro cuando la glucosa no está disponible. Usualmente, éstas no circulan por el cuerpo a menos de que la persona esté en una dieta muy baja en carbohidratos.

“En la enfermedad del Alzheimer, las neuronas en ciertas áreas del cerebro no son capaces de tomar glucosa debido a la resistencia a la insulina y poco a poco se van muriendo. Si estas células tienen acceso a las cuerpos cetónicos, podrían potencialmente permanecer vivas y seguir funcionando”. -Doctora Mary Newport-

¿Y qué tiene que ver el aceite de coco con todo esto?

Los cuerpos cetónicos se pueden producir cuando el cuerpo digiere aceite de coco. Por esta razón, Mary consideró que éste podía ser una especie de alternativa favorecedora para pelear en contra del Alzheimer de Steve.

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Decidió entonces, darle a su esposo una dosis diaria de aceite de coco (dos cucharadas, dos veces al día).

Después de 60 días, Steve se veía alerta, feliz; hablaba más, tenía sentido del humor. Se concentraba más en las labores cotidianas. Incluso, la realización de algunos ejercicios simples como dibujar un reloj, mejoraron de una forma impresionante. Después de un año, Mary aseguró que su esposa era una persona nueva. Aún tenía dificultades, pero reconocía a sus parientes, participaba activamente de las conversaciones y las expresiones en su rostro eran mucho más alegres.

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El reloj antes del aceite de coco:

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El reloj después del aceite de coco:

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Aunque no se curaría del todo, cada cucharada valió la pena para mejorar su día a día.

 
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