8 cosas sorprendentes que pueden suceder si dejas de consumir AZÚCAR ¿Te animas?

Además de perder peso, claro está.

Hace exactamente dos años hice un desafío donde me comprometí a dejar de comer azúcar o productos azucarados durante 30 días: El contexto era este: no había día donde no comiera helado o chocolate o al menos una golosina y bebiera mucho café… Hacía ejercicio casi todos los días, sin embargo había subido casi 5 kilos en algunos meses y aunque dormía 8 o 9 horas cada noche (e incluso más los fines de semana) no me podía levantar por las mañanas.

Al final de los 30 días tenía mucha más energía, y aunque después de eso volví a comer azúcar, decidí limitarlo a una vez por semana, con la cafeína hice lo mismo, trato de no tomar más de una taza de 300 ml por semana y sólo bebo si es que realmente tengo mucho sueño y necesito estar despierta… Hay cosas sorprendentes que pueden pasar si dejas de consumir tanta azúcar y estas son algunas de ellas.

Echa un vistazo:

1. Todo lo que comía cambió.

Como ya no sentía hambre o antojos todo el día fui capaz de tomar decisiones más inteligentes sobre qué cosas comer y a qué horas: Mi simple ensalada y gran postre fue reemplazada por un almuerzo con más arroz integral, más legumbres, un poco menos de verduras y frutas de postre… Aumente la ingesta de carbohidratos integrales y disminuí los azúcares.

2. Dejé de tener tantos antojos.

El azúcar genera adicción y aunque los primeros días sin consumirla fueron terribles, con el paso de las semanas empecé a sentir que no necesitaba comerlo a todas horas y cada día de mi vida: Dejé de tener antojos de comer chocolates o golosinas.

3. Me sentía menos nerviosa y ansiosa.

El café es genial cuando quieres despertar, pero si ya estás muy nervioso o ansioso lo más probable es que te deje en peores condiciones… Reemplazar el café por té o aguas herbales fue de gran ayuda para controlar mis nervios.

4. Mi estado de ánimo mejoró drásticamente.

Al estar más descansada empecé a tener menos días ‘malos’, también mejoró mi tolerancia ante las dificultades o ante situaciones que requirieran pensar o decidir de forma rápida… Todo eso hizo que me sintiera y me mostrara mucho más feliz que de costumbre.

5. Empecé a tener mucha más energía.

Al fin 8 o 9 horas de dormir eran suficientes: Empecé a levantarme descansada, sin sueño y a no necesitar beber tanto café… De hecho, opté por finalmente dejar ir el café porque noté que cada vez que bebía una taza sentía la necesidad de comer alimentos azucarados.

6. Pude pensar de forma más clara.

Como estaba más descansada y de mejor humor me fue mucho más sencillo pensar de forma clara y tomar decisiones… ¿Quién hubiese pensado que esto era posible?.

7. Ahorré dinero.

Porque no me lo gastaba todo en muffins y lattes… ¡Genial!.

8. ¡ Perdí peso!.

Comer menos azúcar no sólo redujo la cantidad de calorías que estaba comiendo a un nivel más adecuado, también hizo que escogiera alimentos más altos en proteína que me saciaban más y por más tiempo.

Dejar el azúcar no es para todos, especialmente si estás acostumbrado a consumirla pero realmente vale la pena intentarlo, incluso si es sólo por algunos días y sólo para ver cómo te sientes.

¿Te animas?

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