Sus padres lo rechazaron al nacer por sufrir una rara enfermedad, pero la vida le regaló algo mejor (+Fotos)

Uno tiende a pensar que una madre siempre aceptará y amará a su hijo, a pesar de todo y ante cualquier circunstancia. Pero eso desgraciadamente, no es del todo cierto. Cuando el pequeño Adam nació, su madre le rechazó en cuanto le vio. De hecho, dijo que si la forzaban a quedárselo, lo abandonaría e incluso amenazó con envenenarlo.

Adam nació con las piernas unidas, sin párpados, sin nariz y sin manos, a causa de un raro trastorno genético que se conoce como síndrome de Bartsocas-Papas. A pesar de esta grave enfermedad, Adam era un bebé sano y sus órganos internos funcionaban con normalidad.

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La historia de Adam comenzó en el hospital misionero de Delhi en India. La familia biológica del pequeño procedía de una pequeña aldea. Cuando su madre dio a luz, automáticamente rechazó al bebé porque “su apariencia era una deshonra para la familia”. Ella dejó claro que no se llevaría al bebé del hospital. El padre y la abuela del bebé tampoco lo querían.

Para su familia biológica, Adam era una vergüenza y el hospital recibió una llamada desde la aldea donde amenazaron a los médicos con que si obligaban a los padres a llevarse al bebé, lo envenenarían para que muriera.

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A pesar de la crueldad de su familia biológica, este pequeño contó con dos ángeles que le salvaron, desde el momento en que atendieron su parto. Se trata del médico y administrador del hospital, Raja Paulraj, de la India, y su mujer Jessica, una enfermera procedente de Estados Unidos quienes se habían casado apenas seis meses antes.

Ellos pudieron comprobar de primera mano el rechazo de los padres biológicos del bebé y sufrieron todo tipo de amenazas para que se deshacieran de Adam. Pero este matrimonio decidió apostar por la vida del recién nacido y lo adoptó.

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“En el momento en el que Adam nació sentí que Dios nos escogió a Raja y a mí para que lo cuidáramos, era un acto de obediencia y sentía que teníamos que darle el amor que hasta ahora se le había negado”, ha afirmado Jessica a CBN.com

Para Raja, el rechazo de los padres biológicos se debe a una cuestión religiosa.

“Como indio soy consciente de la mentalidad en las aldeas y el problema que hay con las castas, pero como médico y padre no puedo entender cómo han sido tan crueles con él”.

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La pareja era consciente de que cuidar a Adam implicaba darle al pequeño la atención médica que necesitaba pero, si se quedaban en la India, el bebé no sobreviviría ni dos meses.

Los primeros meses en el hospital fueron muy difíciles. Como relata Jessica, “los diagnósticos eran muy malos, los médicos no nos daban ningún tipo de esperanza, pero sabíamos que la vida de Adam ya era un milagro y nosotros sabíamos que iba a sobrevivir. Su deformidad física es grave, pero mi pequeño sigue teniendo un corazón y un alma”.

La nueva familia luchó por la vida de Adam

Los padres adoptivos pidieron ayuda a una amiga también enfermera en Estados Unidos para que les aconsejara dónde ir y cómo proceder con el bebé. Y de este modo se pusieron en contacto con el cirujano del hospital infantil de Carolina del Norte, el doctor John van Aalst, que cuando se enteró de la historia de Adam ofreció su experiencia y conocimiento para atender al pequeño.

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Así, los nuevos padres viajaron con Adam hasta Carolina del Norte donde se diseñó un plan específico para su tratamiento. El primer obstáculo con el que se enfrentaron fue el elevado coste médico al que no podían hacer frente. Pero cuando la comunidad escuchó la historia de Adam, quisieron contribuir.

El presidente de la fundación médica infantil de Carolina del Norte, David Anderson organizó una recaudación de fondos donde consiguieron 100.000 dólares solo en la primera semana.

“Fue impactante. No sabíamos si la web iba a funcionar, pero Adam necesitaba urgentemente una cirugía facial y gracias a Dios todo el mundo se volcó”, aseguró Anderson.

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Con el dinero recibido, los médicos se apresuraron a operar a Adam. El problema más urgente se encontraba en el paladar y el esófago. Si conseguían que el bebé tragara, tendría una posibilidad de vivir. La operación, que duró más de 10 horas, fue todo un éxito.

“Fue la operación de paladar más difícil de mi vida, pero un aspecto muy importante del cuidado de Adam ha sido la oración, mucha gente ha estado volcada con él, los médicos orábamos antes de entrar en el quirófano junto a los padres de Adam” cuenta el cirujano.

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Después se planteó otro obstáculo: su respiración. Aunque había nacido sin nariz, Adam sí respiraba por sus propios medios, pero necesitaba la protección de los tejidos nasales. Por lo que en una segunda operación los médicos lograron reestablecer parte de su cavidad nasal.

Las operaciones continuaron y el siguiente milagro fue que el pequeño comenzara a pestañear y su visión mejoró considerablemente.

“Si Adam se hubiera quedado en la India, no habría sobrevivido. Ha necesitado muchas cirugías y en el futuro necesitará más, pero gracias a Dios sus órganos estaban bien, por lo que su recuperación ha ido mejorando”, ha asegurado el cirujano van Aalst.

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Adam es objeto de constantes revisiones médicas y el siguiente paso en el plan médico ha sido diseñar prótesis de manos y pies para que el pequeño las utilice cuando comience a caminar.

“Me han preguntado muchas veces si el bebé va a quedar perfecto después de tantas operaciones y siempre contesto lo mismo, ‘el bebé ya es perfecto’. Pero, ¿va a ser normal según los estándares físicos del mundo? A eso tengo que responder que no: No va a ser normal. Pero este bebé es un milagro y ha unido increíblemente a sus padres, a todo el personal médico del hospital y a quién conoce su historia”, afirma el cirujano del pequeño Adam.

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Con el paso del tiempo, sus padres consideraban una pequeña gran victoria cada avance del bebé y para contar su historia, Jessica ha creado una página web llamada ‘We Unformed’. En ella, Jessica cuenta la historia de Adam, sus futuras cirugías y sus pequeños logros.

Así el pasado septiembre, esta familia que le he dado un hermano pequeño a Adam, celebró el cuarto cumpleaños de su primogénito y su madre le dedicó una emotiva carta recordando todo lo vivido y asombrada de lo lejos que ha llegado su hijo.

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