Dijeron que NO viviría ni dos años, pero está por cumplir 30 y así lo celebra (+Fotos)

Chad Clowards ansiaba ser padre. Pero cuando su hijo nació, los médicos le tenían la peor de las noticias. Sin embargo, en vez de rendirse, luchó por su pequeño hasta lograr lo que nadie había imaginado. Hoy, ambos celebran la vida de una peculiar forma.

Te presentamos a Dallan Clowards y a Chad, su padre. Son originarios de Utah (Estados Unidos) y llevan 30 años siendo los mejores amigos, en una experiencia que les ha dejado un mutuo aprendizaje. Ahora, ambos tienen muchos motivos para celebrar.

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Dallan nació con síndrome de Wolf-Hirschhorn, una alteración en el cromosoma número cuatro. Se caracteriza por un retraso en el crecimiento, discapacidad intelectual y problemas en el desarrollo psicomotor. Así lo reporta la Asociación Española enfocada en este padecimiento.

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Al nacer, los especialistas aseguraron que, debido a su condición, el bebé no sería capaz de sobrevivir más allá de los dos años.

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Sin embargo, Chad estaba convencido de que los médicos podrían estar equivocados. Entonces, dedicó sus esfuerzos a mejorar la calidad de vida de su hijo en todos los aspectos.

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Allan, de la mano de su padre, ha sorprendido a la comunidad médica. El 12 de agosto de este 2016, el joven cumplirá 30 años de edad.

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Para celebrarlo, su padre le ha preparado 30 días de festejo, durante los cuales harán juntos actividades cotidianas para algunos, pero bastante difíciles para un enfermo de Wolf-Hirschhorn.

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La conmemoración incluye, entre otras actividades, subirse a la montaña rusa, andar en bicicleta, hacer un viaje en tren y pasear en la nieve.

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Incluso, la celebración contempla algunos viajes nacionales e internacionales. Allan y su padre ya visitaron El Gran Cañón, y ahora en la lista siguen Disneyland y México.

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“Era importante para mí hacerle algo especial y que supiera los logros que ha hecho en su vida hasta ahora, y todo lo que ha hecho por mí también”, contó el padre al programa televisivo Today.

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Y aunque no se sabe con exactitud el futuro de su salud, padre e hijo se mantienen optimistas. “Uno de sus verdaderos milagros fue que aprendió a caminar a los 14 años, pues casi todos los niños con este síndrome no llegan ni siquiera a sentarse. Me encanta ver cómo Dallan continúa desafiando las probabilidades”.

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