Pensó que tenía gripe y acabó con las dos piernas y una mano amputadas

Mark Camamile, de 33 años, un día volvió a casa antes del trabajo, un taller mecánico en Nottingham, Gran Bretaña, aquejado de lo que parecía ser una gripe.

Su mujer decidió llevarle al hospital al ver que se ponía azul. Gracias a su rapidez, Mark consiguió salvar la vida. Había padecido una septicemia, producto de una neumonía. Duró varias semanas en un coma inducido y los médicos tuvieron que amputarle ambas piernas. Sin embargo, la gravedad continuaba, por lo que decidieron amputarle la mano para que no muriera.

Ahora busca donaciones en Internet para costearse una mano biónica que le permita volver a trabajar. Actualemente cuenta con protesis para sus piernas y su mano, pero necesita una más avanzada para poder realizar labores normales.

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