A éste Joven desfigurado le hacen un trasplante de cara ¡El resultado es sorprendente! (+Fotos)

Este joven que sufría una terrible depresión, tomó la decisión de quitarse la vida dos días antes de navidad, tomó el rifle, lo colocó bajo su mentón y accionó el gatillo…pero falló. Luego de años de sufrimiento y desprecios, ¡ahora finalmente vuelve a sonreir!

En el 2006, Andy Sandness padecía de una profunda depresión, por lo cual bebía demasiado, apenas tenía 21 años, Dos días antes de navidad, agarró un rifle lo puso bajo su mentón, y tiró del gatillo…

Inmediatamente se arrepintió de lo que había hecho. El oficial que acudió al lugar era su amigo, cuando se acercó y lo tomo en brazos, Andy le suplicó: “¡Por favor, no me dejes morir! ¡No quiero morir!”.

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Lo ingresaron a la clínica Mayo,  Cuando abrió los ojos lo primero que vio fue a su mamá, lo tenía agarrado de la mano y se veía muy triste. Por la lesión, no podía hablar, así que escribió “lo siento”.  Ella que siempre fue una mujer fuerte, solo atinó a decir “Te amo, está bien” …

El cirujano plástico, especialista en reconstrucción facial, doctor Mardini, no estaba en la ciudad para el momento del hecho. Cuando regresó de sus vacaciones, le asignaron el caso de Andy. El doctor se comprometió con el muchacho: “Haré lo mejor que pueda para arreglar tu rostro; sólo necesito que seas fuerte y paciente”.

El impacto le destrozó la nariz, mentón, pómulos, perdió todos sus dientes. A pesar que le realizaron ocho cirugías en cuatro meses y medio. El daño era muy grande y el rostro de Andy no quedó bien.

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Luego de las cirugías Andy volvió a su casa en Newcastle, Wyoming, Su vida ya no era igual, a pesar del esfuerzo que hacían la familia y amigos. Trabajó en un albergue, como electricista y en los campos petroleros. La adaptación no fue fácil, su boca era muy pequeña, de apenas una pulgada, por lo que para comer, tenía que picar la comida en trocitos muy pequeños, aspirarlos, luego tragarlos. Tenía una prótesis de nariz, que se colocaba con una pega especial, la cual tenía que llevar siempre con él siempre, pues a veces se le soltaba la prótesis que le cubría el hueco que le quedó,

Por su apariencia las personas al verlo en la calle se asustaban, murmuraban, los niños lloraban y la mayoría de las personas lo rechazaban, su vida social era un desastre.

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En la primavera de 2012, lo llamaron. Una noticia que le prometía su ansiada vuelta a la normalidad:

Cuando el doctor Mardini llamo a Andy, para indicarle que él podría ser el paciente ideal para participar en el programa que iniciaría la clínica Mayo de trasplante de cara, este se emocionó mucho con la noticia. Mardini le dijo: “Piénsalo muy bien, sólo alrededor de dos docenas de trasplantes se han hecho en todo el mundo, debes comprender los riesgos y las secuelas”. Andy, sin un solo atisbo de temor o duda, le respondió: “¿Cuánto tiempo hasta que pueda hacer esto?”. El eminente cirujano estaba especializándose en realizar la cirugía de trasplante de rostro, practicando en Francia, Boston y Cleveland, donde se reunía con médicos especialistas en esta área.

“Cuando te ves como yo, cada poco de esperanza que tienes, sólo saltas sobre ella… y esta sería la cirugía que me iba a llevar de vuelta a la normalidad”
Andy Sandness

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En enero de 2016, Andy fue añadido a la lista de espera de la United Network for Organ Sharing. Para conseguir un donante con las características de este, hombre, tamaño, rango de edad de 10 años más o menos que Andy, tono de piel similar, tipo de sangre y tejidos compatibles, Mardini estimo que se necesitarían unos cinco años para lograrlo.

Apenas cinco meses después, le avisaron a Mardini que podría haber un donante que cumplía los requisitos. Cuando le avisaron a Andy, le indicaron que solo era una posibilidad.

Al día siguiente, quedo confirmado, la familia del donante le dio el visto bueno a Mardini.

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El donante se llamaba Calen “Rudy” Ross, un joven de 21 años que lamentablemente se suicidó. La tragedia de Rudy y su familia le cambiaría la vida a Andy. La esposa de Ross, Lilly, de 19 años y embarazada de 8 meses, dice que cuando le plantearon el tema del trasplante de rostro, entró en pánico, al imaginarse que pudiera toparse con alguien que llevara el rostro de su esposo. Cambió de parecer al pensar que le gustaría contarle a su hijo por nacer, como su papá le salvó la vida a otra persona, aun en su lecho de muerte. 

“Nos produjo escalofríos cuando vimos lo cerca que estaban en el color del pelo, la piel… el aspecto general. Podría ser su primo”. Comento el doctor Mardini.

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La cirugía sería un maratón de unas 56 horas aproximadamente. Se programó para que comenzara el viernes a la medianoche y terminó el lunes por la mañana.  Participaron unos 60 cirujanos, enfermeras, anestesiólogos, instrumentistas, y demás personal, que fuesen requerido.

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Mardini indicó que esta cirugía fue un verdadero milagro. Lo más complicado de una intervención de este tipo, es identificar los nervios faciales. Para permitir que los médicos hagan la transferencia correctamente, se deben estimular dichos nervios con corriente eléctrica tanto en el donante como en el que recibe, Así Andy cuando piense en sonreír o cerrar los ojos, pueda hacerlo.

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Andy no pudo ver como quedó, ya que lo sedaron por varios días. Retiraron los espejos y hasta su móvil de la habitación. “Andy, nunca te he mentido. Vas a ser feliz cuando lo veas”, le decía su papá Reed, muy emocionado.

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“No sabes lo que eso significa para nosotros”, indicó Mardini con un nudo en la garganta por la emoción, cuando leyó a todo el equipo lo que Andy escribió en una hoja “es mucho más de lo que imaginaba”, cuando se observó la primera vez.

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A Lilly la esposa de Rudy, quien fue el donante, le enviaron fotos antes y después del trasplante: “Estoy emocionada porque él que está recuperando su vida”. Andy le escribió una carta de agradecimiento, en esta habló sobre las cosas favoritas de Rudy: “Aún seguirá amando la caza, la pesca y los perros – a través de mí”. Ellos planean encontrarse algún día.

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Su cambio no solo es físico también psicológico, ya que, cuando soñaba después del fatídico día, lo hacía con su rostro desfigurado, ahora sueña con su nuevo rostro.

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Andy se siente muy feliz, siente que recuperó su vida, ya no se siente un monstruo que todos miran y señalan. Como muchos jóvenes de 31 años, solo planea volver a trabajar y conocer alguna buena chica, con quien en un futuro pueda casarse y forma una familia.

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