Sufrió anorexia, pero ahora tiene la respuesta perfecta para aquellos que critican su nueva talla

Megan Crabbe no piensa quedarse de brazos cruzados ante los ataques de los trolls de las redes sociales.

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Si te dejas caer por la cuenta de Megan Jayne Crabbe en Instagram, verás que es como caer en una especie de mundo mezcla de unicornios y algodón de azúcar, pero lo que más te llamará la atención será probablemente, que tendrás una sonrisa permanente dada la cantidad de positivismo que irradia cada una de sus fotos y comentarios.

Todas sus fotos son fantásticas, pero a su vez hacen una labor impagable: ayudar a aquellos que sufren algún trastorno debido a la percepción errónea de su imagen corporal o no tienen demasiada confianza en si mismos. En su empeño en que todos se quieran tal y cómo son, Megan comenzó compartiendo su propia historia. Desgarradora, la joven de 24 años padeció anorexia, pero quiere que todos vean que se puede salir de esa horrible y temible enfermedad; y ser felíz.

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Muchas de las fotos que comparte son las típicas de “antes/después”, que Megan comparte para que sus seguidores vean el progreso que está realizando por su salud y que no todo es un número en una báscula. Sin embargo, una de sus últimas fotos provocó a algún que otro troll, que comentó que estaba mucho mejor “antes”, a pesar de que padecía la enfermedad.

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En lugar de amedrentarse, Megan decidió hacer frente a los trolls, dejándoles claro que, dijesen lo que dijesen, nada podría afectarle.

“Probablemente te darás cuenta de la cosa más obvia que gané entre esas dos fotos: peso. Pero hay otras muchas cosas que también gané: libertad mental, amor propio, gané mi propia vida después de muchos años creyendo que no merecía la pena ser vivida por cómo era mi cuerpo. Sé que el mundo quiere que creas que cuanto menos peses, más felíz serás. Sé que debería sentirme avergonzada de esta transformación. Se supone que debería avocar por perder peso. Se supone que debería emplear mi vida persiguiendo un cuerpo como el de la izquierda y creyéndome la idea de que tendré más valor cuando lo consiga. Pero no voy a hacer eso.”

“Voy a contarte lo que aprendí en todos esos años perdidos persiguiendo tablas de abdominales y bajando números en la báscula: la felicidad no es una talla. Perder peso no cura el odio a uno mismo. La salud mental importa más que la talla de ropa. Y aquí somos todos merecedores de amarnos exactamente como somos. Es momento de que nos plantemos y rechacemos el herirnos más a nosotros mismos en búsqueda de un cuerpo “perfecto” que ni tan siquiera existe. Es momento de que nos demos cuenta de que somos lo suficientemente buenos”.

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Ante otra de las preguntas de los trolls, que le preguntaba si había decidido arruinar su cuerpo ganando peso, Megan contestó en otra foto: “No, simplemente dejé de torturarme todos los días intentando tener una imagen que nunca podría alcanzar”. A los que decían que se veía mucho más saludable antes o que podría haberse quedado así y amar su cuerpo, ella les responde tajante: “Podría haberme quedado igual y haber recaído en el trastorno alimenticio que casi me mató cuando tenía 15 años. Podría haberme matado de hambre y haber hecho ejercicio excesivo de manera obsesiva durante horas, pero nunca me habría llevado a quererme a mí misma. No importa cuánto peso perdiese, siempre había algo que odiar.”

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A aquellos que critican su nueva talla, Megan les asegura que está más feliz que nunca: “Yo tampoco pensé que podría ser feliz con esta talla, pero como he comprobado, la felicidad no es una talla. La gente no necesita ganar peso para amarse a sí mismo, pero es lo que mi cuerpo necesitaba hacer para equiparase a mi libertad mental.

“Este es mi cuerpo siendo felíz”

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Para aquellos que la siguen fielmente, tiene un mensaje: “Espero que tú también consigas tu libertad, sea como sea. Te estaré animando a cada paso del camino”.

 

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