11 Cosas INESPERADAS que noté tras vivir un año y medio en Francia

Pareciera que sabemos todo sobre Francia, o casi todo. La Torre Eiffel, el pan fresco, o la romántica Provenza. Sin embargo, la vida real frecuentemente se diferencia de un viaje de turismo.

Una autora tras vivir año y medio en Francia, decidió compartir sus observaciones e inesperados hechos. Prepárate para ver esta lista.

1.

En Francia hay muchos problemas con la vivienda. Rentar un apartamento es algo muy difícil no solo para los extranjeros, sino también para los franceses: un apartamento que está listo para ser arrendado llega a tener una larga fila de personas que lo desean adquirir incluso media hora después de su publicación. Al acudir a ver el departamento, las personas llegan con su curriculum, una fotografía y un portafolio, por que el factor principal no es cuánto gane la persona, sino también es necesario caerle bien al dueño del apartamento.

La forma absoluta de un departamento consta de un nivel de nueve metros cuadrados y un baño; por otra parte, tal departamento no tendrá un precio bajo. Los franceses se ríen de las personas que viven en Francia, ya que tal vez para ellos un apartamento de 20 a 25 metros puede parecer enorme. Y tener una lavadora en casa ya es un gran lujo.

2.

La base de la alimentación francesa es el pan baguette. Incluso mi amigo francés se ríe llamando al baguette la “base de toda Francia”, con mostaza, queso y jamón. La comida francesa más clásica y popular es un gran sándwich con jamón y mantequilla, quiche Lorrainecroque-monsieur. Incluso los mismos franceses llaman al quiche la “pizza francesa” y a menudo es preparada con productos guardados en el refrigerador.

3.

Para una gran cantidad de franceses, la gastronomía y el arte culinario realmente significa mucho. A veces, en la preparación de la cena de un día habitual, la elección de un vino adecuado o un digestivo, la presentación de la mesa, la combinación del color de los platos y las servilletas, pueden durar más tiempo que la comida en sí. Hay que disfrutar lentamente cada parte de la comida.

4.

El costo de la calefacción en Francia es bastante alto. Para ahorrar, muchos franceses no calientan sus departamentos o los mantienen a una temperatura de 14 a 15 grados centígrados. Por lo tanto, como en algunos países, incluso llega a suceder que hace más calor en la calle que dentro de la propia casa.

5.

Francia es el país de la victoria burocrática. Para el trámite de cualquier documento es necesario tomar 10 hojas diferentes de papel, algunas copias, documentos originales, fotografías, cuestionarios llenados, etc. A veces se convierte en un círculo vicioso, cuando para un documento hace falta otro, y para conseguir este otro, también hace falta otro.

Posteriormente, al reunir todos los documentos, es necesario enviarlos por correo habitual. Durante el año y medio que llevo en Francia, aún no he podido acostumbrarme a visitar la oficina postal un mínimo dos veces a la semana. Lo principal es guardar absolutamente cualquier recibo, cuestionario o formulario; uno nunca sabe cuándo será necesario de nuevo.

6.

En Francia hay un complejo sistema bancario. Hay muchas aplicaciones bancarias incómodas, en donde para una transferencia es necesario saber el largo número de la cuenta, y la transacción tarda unos cuantos días. No es posible depositar dinero en efectivo a tu tarjeta en un cajero automático: para esto es necesario presentar un documento en donde diga de dónde has obtenido esta divisa.

El dinero frecuentemente se retira desde la tarjeta bancaria con unos cuantos días de retraso y a veces el saldo restante después de una compra se llega a reflejar hasta una semana después. Muchos franceses tampoco conocen la posibilidad de realizar pagos con ayuda de los teléfonos.

7.

La mayoría de los franceses planifican sus vacaciones hasta un año antes de su comienzo, de antemano compran los boletos, reservan el alojamiento, ya que casi todas las vacaciones son estrictamente en agosto y las fechas no se pueden cambiar. En agosto, casi todo el país se compone de turistas: todos los habitantes se van al extranjero o fuera de la ciudad y las ciudades pequeñas desaparecen por completo. Por eso, a muchos franceses les parecen raras mis salidas o viajes espontáneos.

8.

Los franceses son extremadamente educados y atentos. Vale la pena acostumbrarse rápidamente a decir “bonjour”, “excusez-moi”, “pardon”, “bonne journée”, “bonne soirée”, “bon courage” y “au revoir”; te las encuentras prácticamente todo el tiempo, incluso hasta 100 veces al día. Y la sonrisa con la cual los franceses dicen estas palabras es realmente sincera. Sí y, en general, no es difícil sonreír cuando en verdad te desean un buen día y suerte.

9.

En Francia existe solamente una compañía ferroviaria. Debido al monopolio, los boletos para viajar dentro del país frecuentemente son demasiado costosos. Por eso, para muchos franceses es más fácil adquirir un boleto y viajar a Bélgica o tomar un avión a Portugal, que estudiar en diferentes ciudades francesas. Algunos sureños nunca han visitado París, y los parisinos no han viajado a lo largo de la Costa Azul.

10.

En Francia es casi imposible encontrar vinos que hayan sido producidos en otros países. En los supermercados solo hay una estantería con los vinos importados, pero normalmente allí se encuentran unas botellas muy caras. Muchos franceses nunca han probado los vinos españoles y no saben qué es “Chianti”. Por lo tanto, el estado apoya a los bodegueros franceses y el mercado interior. Sin embargo, en Francia hay muchas variedades de uvas en diferentes regiones, aun en toda tu vida no alcanzarás a probarlas todas.

11.

Los franceses saben vivir gozando cada día. Incluso existe el concepto de “savoir-vivre” que significa “saber vivir”. Consta de pequeñeces tales como, dar una vuelta lentamente en la mañana del domingo a un mercado para comprar los productos frescos y un paseo estimulante por el parque, practicar un juego pétanque que es el favorito de todos los franceses, comer unas deliciosas ostras con una copa de vino blanco a la hora de la comida, tomar una taza de café en la mesa de una cafetería francesa y tener una buena conversación.

¿Alguna vez has ido a Francia y vivido algunas de estas experiencias? ¿Qué observación te ha parecido la más inesperada y rara?